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No falle en su entrevista de trabajo

Pueden ser sus minutos de gloria… o de fracaso. Cuando esté frente al entrevistador cada palabra y cada detalle cuentan. Pero la falta de preparación o querer aparentar lo que no es pueden arruinar ese momento. Juegue bien sus cartas, pero nunca vaya de farol. Repase cada punto de vida laboral, infórmese sobre la empresa que le cita, controle sus nervios y su lengua y, sobre todo, sea usted mismo.

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Le han llamado para una entrevista de trabajo. Es su momento. Ha superado el cerro de currículos que habitualmente se acumulan ante una oferta laboral, así que ya ha conseguido una pequeña victoria. Pero no hay que relajarse. Al contrario, salvado el primer obstáculo, es el momento de prepararse a fondo para ese encuentro. Hay que recordar que el objetivo de la entrevista es profundizar en las cualidades, habilidades y aptitudes de una persona y su adecuación al puesto concreto que se oferta. Por tanto, el diálogo, la sinceridad, la corrección y el sentido común son básicos.

Sin embargo, por nervios, inexperiencia o demasiada confianza en uno mismo cometemos fallos, a menudo tontos, que nos pueden costar muy caro. De hecho, según un estudio realizado por Randstad, cuatro de cada cinco candidatos no supera con éxito la entrevista de trabajo. ¿En qué fallamos? Los expertos en selección y recursos humanos consultados por Expansión & Empleo coinciden en que los errores más habituales cometidos por los aspirantes a un puesto de trabajo son dos: la falta de preparación y querer aparentar lo que no se es”.

 

Repase su currículo
Parece obvio que antes de acudir a una entrevista en la que se valora su formación y experiencia, el profesional debe repasar su currículo para responder rápidamente a cualquier cuestión. Pero según comenta Pilar Rotaeche, directora de capital humano de PwC, “cuando se le pregunta por un dato, lo que hacen es leerte lo que pone en su currículo. E independientemente de la edad y de la veteranía en el mercado, es habitual que tengan lagunas sobre su propia historia laboral, incluso que no recuerden qué han hecho y por qué”. Marina Morte, de Randstad Professionals, insiste en que “en este primer encuentro, el seleccionador querrá conocer en detalle las funciones que ha desarrollado el candidato en cada uno de los puestos anteriores y podrá preguntar sobre motivos de cambio, fechas, objetivos logrados, cursos realizados, etcétera. Por tanto, es imprescindible tener claros todos estos datos”.

Estas dudas y el baile de fechas no hablan muy bien del candidato. Como tampoco lo hace desconocer el ámbito de trabajo de la compañía que nos entrevista, su orientación e historia. Campos que, con un poco de interés y consultando en Internet, se pueden resolver. La directora de capital humano de PwC recomienda que “en el momento adecuado, cuando la charla es ya más distendida, el candidato formule preguntas acerca de la organización que dejen ver su interés y ganas de trabajar”.

Este repaso de la vida laboral no pretende poner en tensión al aspirante a un puesto de trabajo; no es un examen en el que tenga que recitar de memoria fechas y cargos. Susana Sosa, directora de servicio de operaciones de Adecco, explica que “el objetivo es hacer un retrato lo más ajustado posible de la persona.De ahí que la honestidad sea fundamental, tanto en lo que se escribe en el currículo como en lo que se cuenta y explica durante la entrevista”.
Éste es otro de los fallos más comunes: querer aparentar lo que uno no es. El problema es que la exageración o, en el peor de los casos, la mentira se detecta rápidamente. Lo más típico se refiere al nivel de idiomas, pero también se exagera sobre las responsabilidades en otros puestos. Sosa puntualiza que “aunque no es muy frecuente, sí se dan este tipo de exageraciones. Pero es fácil averiguar si una persona ha tenido realmente gente a su cargo, si ha tenido que ejercer el liderazgo o defender y explicar proyectos en público”.

Naturalidad
La mejor recomendación es actuar con naturalidad. Cristina de los Reyes, del departamento de recursos humanos de Deloitte, insiste en que “hay que tratar de controlar los nervios y comportarse de forma natural, dejando ver cómo eres realmente. Además, siempre hay que pensar que si no encajas en una empresa porque piden unas cualidades o habilidades que tú no posees, seguro que hay otra firma en la que valoran y buscan precisamente lo que tú puedes aportar”.
Pilar Rotaeche, de PwC, también considera que actuar sin máscaras es la mejor forma de comportarse. “Muchos candidatos, cuando se les pregunta por sus hobbies, responden automáticamente que la lectura y el cine, pero cuando le pides que te hablen del último libro que han leído se quedan mudos. No tiene por qué gustarte la lectura; a lo mejor prefieres la jardinería y no pasa nada”. Lo mismo sucede cuando se llega a las preguntas que recogen todos los manuales y decálogos sobre cómo preparar una entrevista. Ante el “¿cuál es tu mejor cualidad y tu mayor defecto?”, Rotaeche se queja de que “las respuestas parecen sacadas de un libro de management. Todo es muy comedido y poco espontáneo. Curiosamente, la mayoría de las personas tiene gran capacidad para trabajar en equipo, son ordenadas y su mayor defecto es ser perfeccionista y exigente consigo mismo”.

Rotaeche aconseja que “tras la llamada de una empresa para concertar una entrevista personal el candidato haga un sencillo ejercicio de reflexión, en el que piense qué es lo que busca en esa empresa, hasta dónde quiere llegar, con qué tareas de su anterior trabajo se siente a gusto y con cuáles no y por qué”. Es lo que Andrés Pérez, experto en posicionamiento personal, llama en su último libro, Expertología, auditoría de uno mismo: “Una de las etapas más necesarias, pero también más difíciles en el proceso de convertirse en un profesional de referencia”. Para que sea efectivo, Pérez recomienda “pedir opinión a todas las personas de nuestro entorno, documentar nuestra historia, aprender de otros profesionales, desarrollar tu propio proyecto y, por supuesto, aceptar y sacar provecho de las críticas que nos hacen”.

Fuente: http://www.expansion.com/2011/02/04/empleo/mercado-laboral/1296824755.html?a=3d15ce9d44fddb5ec53a99f8c4da35c0&t=1297076099

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De empleo y formación

Queridos lectores, escribo este post, para hacer hincapié en un problema que tiene España, y mas concretamente el mercado laboral español. El pasado lunes dieciocho de octubre presente el proyecto final de máster con el que tras aprobar el proyecto he finalizado el máster de marketing e investigación de mercados especialidad internacionalización, y con nota. Asta aquí muy bien, pero como no hay forma de realizar practicas, ni encontrar un trabajo en el sector del marketing, no puedo adquirir experiencia, y sin ella no puedo optar a puestos de trabajo, en los que piden experiencia. Dado que ningún tío mío, tiene una empresa, ni una gestoría de marketing, el enchufe a pesar de la crisis sigue funcionando, ahora si un buen enchufe, porque si alguien tiene mas “voltaje” que tu…

En fin, esta situación seguro que os suena a más de uno de vosotros, me he formado y sigo sin empleo. Después de tener diez años de experiencia en logística de almacén, y un flamante máster en marketing y estar año y medio en el paro, el único empleo que he podido encontrar es de jornalero agrícola, y menos mal, no me quejo, hay gente que lo no ha podido encontrar nada, pero me pregunto. ¿Si yo con una carrera y un máster, he encontrado un trabajo no cualificado? ¿Que es lo que pueden encontrar los trabajadores no cualificados?

No es es te mi caso, pero si los universitarios están haciendo trabajos de “FP”  ¿Que hace la gente que ha estudiado “FP”?

Por otro lado, encontramos lo contrario, a mi me han rechazado en trabajos yal preguntar el motivo me han contestado, para mi incredulidad, que tenia demasiado currículo, y que tenían miedo de invertir tiempo formándome, para que luego me fuera. Y yo me pregunto ¿me fuera a donde, a la cola del paro? ¿A trabajar de jornalero con mi “supercurriculum” debajo del brazo.

O no llegas, no tienes experiencia, o te pasas, demasiado currículo, hay que jod… ver como esta el mercado laboral. Los que estáis como yo buscando un empleo seguro que tenéis muchas anécdotas como estas para contar, solo espero que cuando me jubile  a los 67 !!!!! años les pueda contar todas estas peripecias a mis nietos con una sonrisa en la boca.

Cómo organizar tu jornada laboral en 18 minutos

Para todos los que tenéis trabajo, buena receta contra el estrés, hay que ir por delante del trabajo, no por dertras….

….y para los que esperamos trabajar pronto….

La gestión del tiempo en nuestro espacio de trabajo es, según muchos expertos, uno de los talones de aquiles de los trabajadores y las empresas de nuestro país, mucho más propensas a premiar largas(y muchas veces ineficaces) jornadas laborales a la productividad de los empleados.

Y sin embargo, gestionar eficazmente el tiempo que pasamos en la oficina no es ni mucho menos una tarea complicada. A pesar que existen métodos muy sofisticados, también hay otros que sólo exigen “18 minutos” de nuestra atención.

El éxito o fracaso de un día de trabajo responder en gran medida a cómo lo hayamos planificado. Peter Bergman, uno de los editores de la revista on-line de managemente “Harvard Business” ilustra con un gráfico ejemplo una situación que seguramente os resultará familiar a muchos de vosotros:

“Ayer acudí a mi trabajo con la mejor de las intenciones. Cuando llegué a la oficina tenía una idea más o menos precisa de lo que quería desarrollar a lo largo del día. Lo primero que hice, al sentarme delante de mi ordenador fue comprobar mi correo electrónico. Dos horas más tarde, después de haber ‘apagado varios fuegos’ , ayudado a resolver varios problemas de otras personas y atendido innumerables llamadas de teléfono, me di cuenta que casi no podía recordar cuál era el proyecto que tenía para ese día, y las  tareas que quería emprender se me antojaban como algo más lejanas y difusas que unas horas antes”.

La planificación de nuestro día de trabajo no es para Bergman un capricho de los amantes del GTD, sino un elemento necesario para aprovechar el tiempo que pasamos en nuestra empresa. Frente a métodos sofisticados y herramientas informáticas, el editor de Harvard Business defiende un método tan sencillo de planificación que puede ejecutarse en 18 minutos. Este método se desarrolla en los siguientes tres pasos.

Paso 1: Planificación de la jornada laboral (15 minutos)

Nada más llegar a nuestro centro de trabajo, antes incluso de encender el ordenador y comprobar los e-mails que hemos recibido, debemos sentarnos y enfrentarnos a una sencilla hoja en blanco. En dicha hoja escribiremos todo lo que queremos desarrollar a lo largo del día. ¿Cuáles son nuestros objetivos para ese día? ¿Qué tareas vamos a desarrollar? ¿Qué tenemos que hacer para desarrollarlas?

Una vez las hemos escrito, las incluiremos en nuestro calendario de trabajo, asignando a cada tarea una franja de nuestro horario. Al hacer esto conviene adquirir la sana costumbre de asignar las tareas más importantes / complicadas a primera hora de la mañana, y desarrollarlas antes incluso de revisar nuestro correo electrónico. Si dado el número de tareas que hemos escrito en la hoja en blanco es excesivo deberemos realizar una priorización de las mismas, apostando en primer término por las urgentes, para después pasar a las importantes, etc.

Aunque pueda parecernos baladí, tiene una gran importancia poner escrito qué vamos a hacer, y cuándo vamos a hacerlo.

Paso 2: Focalizar (1 minuto cada hora)

Debemos establecer un sistema de alertas (bien en nuestro e-mail, bien en nuestro teléfono) que nos avise cada hora de que debemos revisar nuestro plan laboral de la jornada. Cada vez que suene la alarma, disponemos de un minuto para relajarnos y reflexionar sobre las tareas realizadas durante la última hora de trabajo.

A continuación, volveremos sobre nuestro calendario y repasaremos mentalmente lo que tenemos que hacer durante la siguiente hora. El objetivo es ser dueños de nuestro tiempo, hora a hora, y no que ocurra justo lo contrario: que sean las horas las que nos controlen a nosotros, obligándonos a largas e innecesarias jornadas laborales.

Paso 3: Revisión (5 minutos)

Antes de irnos a casa, y justo después de apagar nuestro ordenador, nos tomaremos cinco minutos para evaluar cómo ha ido nuestro día. ¿Qué es lo que ha funcionado bien? ¿Qué elementos nos han desconcentrado de nuestro trabajo? ¿Qué hemos aprendido?

Si tenemos la disciplina suficiente como para repetir este proceso cada día, lo convertiremos en una rutina, casi en un ritual que nos ayudará a ser más productivos y estar mejor organizados. En MuyPymes somos conscientes que este tipo de prácticas están muy poco implantadas en las empresas españolas, y que la productividad personal siempre ha ido varios pasos por detraás que el “cumplir un horario determinado”. Puede que este tipo de prácticas ayuden, precisamente, a cambiar un poco las cosas.

Fuente: muypymes

Sólo el 6,8% de los contratos firmados en julio fue indefinido | elmundo.es

Julio, mes que tradicionalmente registra un buen comportamiento el paro por el efecto del verano, ha sido el mejor julio registrado desde 1998. El descenso del desempleo en 73.790 personas sitúa el total de parados en 3.908.578 (un 1,85% menos que en el mes anterior). El año pasado, julio dejó 20.794 parados menos.

vía Sólo el 6,8% de los contratos firmados en julio fue indefinido | elmundo.es.

Bien, bien, los números van siendo poco a poco más positivos y nos permiten ser más optimistas, a todos los españoles, esperemos que una vez pasado el verano, en septiembre los buenos datos del paro se mantengan. Me da igual si los números son por la coyuntura económica o por la reforma del mercado laboral (que el Gobierno ha tenido que hacer en solitario, ya que ningún partido  político se ha querido mojar). Sin una cohesión política que  transmita a la población un mensaje de optimismo, respaldado por los positivos números de la economía,  a este país le costara más tiempo salir del agujero en el que la crisis le ha dejado.

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